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Desde las 11 h de la mañana, cuando se inició la venta de tiquets de degustación, la presencia de aficionados y curiosos que deseaban conocer los vinos autóctonos de Porrera fue constante.
La principal plaza de Porrera ofrecía una carpa destinada a la cata de los vinos locales, otra instalación para el servicio de los platos típicos del pueblo y un amplio espacio dedicado a la venta de los vinos de las bodegas locales, que ofrecían un 20% de descuento sobre los precios habituales.
La sensación entre las bodegas, al cerrar la jornada, era de un buen ritmo de ventas durante toda la mañana y el mediodía, sin duda motivado por la oportunidad de adquirir los vinos a un precio bastante ventajoso.
El apartado de degustación gastronómica estuvo a cargo de cinco establecimientos de restauración del pueblo, que han cocinado platos con ingredientes tradicionales como por ejemplo el jabalí o los caracoles.
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