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El “Vi de Guarda”, vino que ha permanecido un mínimo de nueve meses en barricas de roble húngaro y francés. A continuación se realiza el “coupage” de barricas, buscando el porcentaje mas adecuado para que el vino una vez embotellado siga evolucionando favorablemente.
En función de la añada se estima una evolución ascendente que puede durar alrededor de cinco años.
La crianza en barrica y botella, define el concepto de “vi de guarda”, vino para guardar, mejorando así sus cualidades organolépticas.
De color rojo violaceo intenso, presenta en nariz notas de frutos rojos, vegetales y especiadas propias de la uva y sutiles de madera provenientes de las barricas. En boca tiene los taninos maduros, muy estructurado y franco en aroma.
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